caja inquieta 05
Muy buenas paladar inquieto. Llegamos a ese momento del año en el que toca hacer balance del año que nos deja. Y es que, si este balance es necesario siempre, en nuestro caso es una obligación, así que me siento aquí, copa de vino en mano, dispuesto a contarte como ha sido nuestro año, EL AÑO de 200UVAS.
Todavía recuerdo el temblor de piernas el día que abrimos las puertas por primera vez. Y es que pasar de rata de laboratorio, a ponerse delante de la gente a contarle cosas “random” del mundo del vino, pues es un salto importante, un salto a una piscina que no sabía si estaba llena.
Y la piscina, pues resulta que estaba llena. Llena de gente apasionada por el mundo del vino, gente que, como nosotros, entiende el vino como una forma de entender el mundo, una forma de volver a nuestras raíces y conectar con el mundo rural y sus gentes. Una manera de sentarse alrededor de una mesa y conversar con la persona que tienes delante sin pantallas por el medio.
¿Lo mejor de este año? sin duda, la COMUNIDAD que se ha formado en torno a 200UVAS. Más que clientes, tenemos cómplices que han encontrado en 200UVAS el lugar donde reunirse y DISFRUTAR DEL VINO y la compañía. Una comunidad pequeña ahora mismo, pero que estoy seguro va a seguir creciendo en el 2026. Hemos puesto una semilla de algo que, ni estaba ni se le esperaba en Salamanca, pero que cuando agarre va a crecer más rápido que una vitis vinifera en suelo fértil.
Ha sido un año complicado, lleno de incertidumbre, de dudas, de no saber si lo que estábamos haciendo tenía algún sentido. Pero también de alegrías, de emociones, de satisfacción por ver que la gente aprecia lo que hacemos, de ver materializada esa idea que llevaba en mi cabeza décadas y comprobar que hay gente en sintonía total con esa idea. Un año de descubrimiento personal, y es que, si hace 3 años me dicen que iba a montar todo este tinglao no me lo habría creído ni harto vino (nunca mejor dicho).
A lo largo de este año han pasado por alguna de nuestras actividades unas 700 personas, 700 PERSONAS, increible.
Hemos tenido paseos entre cepas todas y cada una de las semanas del año. Nos han visitado 5 bodegas para presentarnos sus proyectos, hemos hablado de rock, del cerebro, de ojos, de neurotransmisores, de pueblos, de enoturismo, de levaduras y microorganismos… y todo ello, copa en mano.
Hemos hecho maridajes con pizza, nachos, burritos, legumbres, mieles, quesos, panes…
Miles de descorches, miles de copas, miles de historias, miles de momentos.
Gracias a todos los que nos habéis acompañado, viniendo a vernos o desde la distancia.
Esta caja inquieta nació como muestra de gratitud a todos los que, de alguna manera, quisieron ayudarnos en el momento más complicado, el principio. Un año después seguimos aquí, objetivo cumplido, porque sí, el objetivo para este primer año siempre fué ese, cumplir un año. Algunas veces me han dicho que no soy demasiado ambicioso, quizás tengan razón, yo sencillamente creo que cada persona ambiciona cosas diferentes.
Y lo mejor de todo es que esto no ha hecho más que empezar
200 UVAS, EL VINO COMO NUNCA ANTES TE LO HABÍAN CONTADO